Malú
Cuando llegué a casa Lorenzo me ayudó con Vincenzo, le llevamos a su habitación, fui con él a bañarle, luego se tumbó y se volvió a dormir. Y todo esto lo hizo en silencio, sin decir una palabra. Me sentí muy mal, estaba sufriendo mucho, se me apretó mucho el corazón al verlo así, pero por ahora voy a dejar que se recupere y después hablaré con él para saber más de lo que pasó.
Volví al salón donde estaba Lorenzo con los niños, que ya se habían despertado.
- Malu, ¿ha dormido? - preguntó L