Vincenzo
Qué bueno fue despertarme de nuevo en mi casa, en mi cama, con mi mujer entre mis brazos, sintiendo su pelo en mi pecho, su perfume, el calor de su cuerpo perfecto sobre el mío, sus piernas entrelazadas en las mías... Wow, definitivamente no hay nada mejor que despertarse así...
Besé suavemente su cuello y me levanté con cuidado de no hacer ruido. Mi muñequita seguía durmiendo tan tranquila y hermosa como siempre. Su respiración era suave y su semblante, antes tenso, era ahora tranquil