Malú
En cuanto llegamos a casa, llevamos a los niños a su habitación porque se habían dormido. ¡Lo cual es prácticamente un milagro! Sin embargo, como se habían divertido tanto y habían jugado con Lorenzo, no era de extrañar que acabaran cansándose y dándose la vuelta enseguida. Lena nos ayudó y las metimos en sus camas. Las dos ordenamos a las niñas y les pusimos el pijama, mientras Vincenzo se ocupaba de Ravi. Esta vez lo hizo muy bien y no fue tan complicado como antes, cuando intentó ordena