PEQUEÑA REBELDE. CAPÍTULO 24. Un extraño presentimiento
PEQUEÑA REBELDE. CAPÍTULO 24. Un extraño presentimiento
Un solo dedo, uno contra sus labios para que no fuera a decir ni una palabra de más, y si Ranger no hubiera estado atento a cada ruido a su alrededor habría visto cómo las pupilas de Gabriella se dilataban. Había algo en él que hacía que las piernas le temblaran, que ese corazón que siempre había ido al mismo paso controlado se acelerara de una forma insoportable.
—¡Shshshsh! —susurró él tan cerca que solo la muchacha podía escucharlo—. Re