LA TRAMPA PERFETA. CAPÍTULO 23. Un par de rastreadores
LA TRAMPA PERFETA. CAPÍTULO 23. Un par de rastreadores
Tres semanas. Tres semanas era lo que había pasado aquella familia en la más absoluta desesperación.
Sebastián debía llegar a su boda, solo había hecho un fastidioso desvío para pasar por la casa la familia de su futura esposa a recoger no sabían qué recuerdo o regalo de su infancia, porque quería hacer aquello lo más romántico posible.
—¡Esa era una burda… estupidez! —espetó Asher, su gemelo, caminando de un lado a otro sin poder evitarlo—