LA TRAMPA PERFECTA. CAPÍTULO 50. Un documento que impugnar
LA TRAMPA PERFECTA. CAPÍTULO 50. Un documento que impugnar
Sebastián quería que la tierra se abriera y se lo tragara, porque no había forma de advertirle a nadie en aquella maldit@ casa y que le hicieran caso.
—¡Papá! —exclamó con impotencia y su padre le dirigió aquella mirada sarcástica, esa en la que no necesitaba abrir la boca para que significara: “esta es mi casa y si no te gusta ahí tienes la puerta”.
Pero ese no era el único problema. Sino que Sebastián estaba bastante seguro de por qué