CAPÍTULO 42. El castillo de la bestia
CAPÍTULO 42. El castillo de la bestia
—En la casa vas a estar bien —murmuró Elijah, que lo último que quería era mantener aquella conversación delante de la doctora.
—No quiero irme, todavía me duele…
—Lynett no hagas un escándalo —susurró él inclinándose hacia ella y la muchacha pasó saliva, desviando la mirada—. Si la doctora dice que ya te puedes ir, entonces nos vamos a casa. Te aseguro que vas a tener de sobra quien te cuide allá.
Y aunque no le creía ni una sola palabra, ¿qué más podía ha