CAPÍTULO 85. Es un hombre severo
En la Hacienda, Rafael:
Ya casi para el mediodía retornamos a la hacienda, cansados, felices y dispuestos a compartir con nuestra familia. Al llegar, nos enteramos de las últimas noticias: mi madre había ordenado a Leonel, sacar de la caja fuerte todas sus joyas.
—¡Bueno, eso es de ella! —Acepté— ¡Que haga lo que quiera! Ella verá si se las deja quitar o no, porque seguro estoy que después, no podrá recuperarlas —agregué delante de mi mujer, tía Anastasia, Diana y Lionel, quien iba de salida p