CAPÍTULO 81. ¿Eres nuestro padre?
Rafael:
Todos listo, para escuchar el tercer aviso que debía hacer, subimos a la terraza después de degustar tan sabroso postre. Al llegar ahí, tomé a cada uno de mis hijos y los senté, en el amplio sofá, junto a su madre, mientras tía y Estefanía estaban sentadas de frente a ellos.
—¡Mis hijos, hay algo que debo confesarles! —comencé a explicar, acuclillándome para estar a la altura de ellos, apoyando una de mis manos, en las piernas de Sofía.
—¡Mi amor, si te cuesta mucho! Lo puedo aclarar