CAPÍTULO 67. ¿Tú eres mi esposo?
Rafael:
Al salir de la casa, abrí la puerta del pasajero de mi Grand Cherokee y ayudé a entrar a Sofía, quien ya no se mostraba tan arisca conmigo. Como observé un gesto de ella, que evidenciaba que sentía frío, me quité la chaqueta y se la coloqué en sus hombros.
Al montarme en la camioneta, le expliqué que iríamos primero a un hangar, en donde estaba un jet esperándonos para trasladarnos a la hacienda. Igualmente, le conté que ahí se encontraba su madre Estefanía y sus trillizos.
—¿Tengo tr