CAPÍTULO 33. ¡La tóxica, esa!
El Narrador:
—¡Buenas noches! —saludó con una voz muy melosa y susurrante Mirelys, vestida con un baby doll negro transparente, que no cubría absolutamente nada.
—¡Buenas noches! —respondió Sofía con su voz dulce, agradable, pero con una mirada, por el contrario, enigmática.
—¡Disculpa que te moleste, a esta hora! Pero, antes de ir a dormir con mi novio —enfatizó Mirelys— consideré necesario aclarar, algo contigo.
—¡Diga! —Respondió Sofía con una actitud subjetiva, dudosa y sin comprender la