Mundo de ficçãoIniciar sessãoIan se apoderó de su cintura con un brazo y la levantó hasta dejarla a horcajadas sobre él. Sentado en la cama, sin salir de su cuerpo, prendido de su garganta, de sus pechos, del lóbulo de su oreja… Cada movimiento era una espiral de deseo que se rompía, que los go







