Liora
Mi aroma inundaba el aire.
Lavanda.
Pero ya no era solo lavanda.
Había algo más. Algo cálido, intenso, que nacía de lo más profundo de mi cuerpo y se extendía a mi alrededor como una llamada imposible de ignorar.
Otro calambre me atravesó el vientre.
El grito escapó de mis labios antes de que pudiera contenerlo.
Las lágrimas comenzaron a caer sin control.
Dolía.
Dolía tanto que apenas podía respirar.
Sentía un vacío insoportable dentro de mí, como si mi cuerpo reclamara algo que no podía