No podía respirar.
El aire se había convertido en algo espeso, imposible de llevar hasta mis pulmones.
Di un paso hacia la cocina sin saber por qué. Luego otro.
Las voces regresaron.
No las que me rodeaban.
Las otras.
Las que llevaba demasiado tiempo enterrando.
No eres suficiente.
Él nunca iba a volver por ti.
Te dejó allí porque nunca quiso recuperarte.
Me llevé las manos a los oídos.
—No...
Selene se agitó dentro de mí.
Su inquietud golpeaba mi pecho una y otra vez, intentando alcanzarme, pe