Fue la primera vez que Andrea sintió que, en esta familia, su existencia era prescindible.
Antes, para cuidar la salud de Juan, cocinaba con mucho cuidado, priorizando lo saludable. En aquel entonces, Juan se quejaba todos los días de que lo que ella cocinaba no era bueno.
Ahora que no había nadie para cocinar, ¿venían a buscarla?
Andrea miró a Juan sin expresión.
— Si no tienes quien cocine, puedes pedírselo a Mariana, o en el peor de los casos, a la que ahora consideras tu nueva madre.
Tanto J