Tan pronto como escuchó la voz de Julieta, Juan comenzó a llorar con más desconsuelo. Julieta se sentó en el sofá abrazando al niño.
— Juanito, no llores, no pasa nada. Toda la culpa es mía —dijo ella.
— ¡Tía, ya no quiero a mi mamá! ¡Ella es mala! —respondió Juan.
El rostro de Miguel también se había puesto completamente tenso. Julieta lo miró con una expresión de preocupación.
— Juanito me llamó hoy. Pensé que como era la reunión de padres y Andrea le había prometido antes que iría, me preocup