—No es ninguna molestia, señora. Me alegra poder ayudar a Andrea.
Andrea, al ver la situación, dio un paso adelante rápidamente.
—No le hagas caso a mi madre. No hace falta que te molestes con esto, yo me encargaré de arreglarlo.
Vicente ya la había ayudado bastante, y si seguía así, ella no sabría cómo devolverle todos los favores.
Vicente, tomando la mano de Diana, parecía haber congeniado con ella de inmediato.
—Señora, Andrea siempre es muy formal conmigo, pero como amigo, solo quiero aporta