POV de Alejandro
El silencio era lo único que llenaba el coche mientras conducía hacia el complejo de la manada. El motor murmuraba suavemente, pero el peso de la situación hacía que cada segundo pareciera una eternidad. A mi lado, Carmen estaba inquieta, su mirada fija en la carretera como si pudiera ver más allá de la oscuridad que nos rodeaba. En el asiento trasero, Elías seguía tendido, apenas consciente, y cada pequeño gemido que salía de su boca me hacía apretar más fuerte el volante.
Mi