La lluvia caía con una furia inesperada, como si el cielo hubiera decidido descargar todo su peso sobre nosotros en un solo instante. **Luvita y yo estábamos atrapados en medio de la tormenta, sin poder ver más allá de unos metros por el parabrisas.** Las gotas golpeaban el techo del coche con una intensidad ensordecedora, y el viento azotaba con tal fuerza que parecía querer arrancar el vehículo del suelo. **Miré mi reloj: las manecillas marcaban las once de la noche.** Ya deberíamos haber est