POV de Carmen
Me quedé parada frente a la ventana, mirando la carretera que llevaba a la entrada de nuestra casa. La noche se había hecho interminable, y con cada minuto que pasaba sin ver las luces del coche de Alejandro, el nudo en mi estómago crecía. No había dormido, ni siquiera por un momento. Mis ojos ardían de cansancio, pero no podía apartarme de mi lugar.
Mi loba, Lala, estaba inquieta, paseando en mi mente. *Necesitas descansar, Carmen*, me instó, su voz teñida de preocupación. *Tu en