Alfa Daemon:
—He pagado a todos los guardias y sirvientes para que guarden silencio, y habrá guardias vigilándolos —siseó mi padre mientras caminaba de un lado a otro frente a mí.
—Me dejé llevar —murmuré. Tan pronto como terminé, se dio la vuelta y me abofeteó tan fuerte que me quedé callado.
—Estoy decepcionado de ti. No, estoy avergonzado de ti —dijo—. ¿No tienes vergüenza? ¿No recuerdas que estás a punto de ser padre de nuevo? Y tuviste una hija con la mujer a la que estás acosando. —Gritó,