—Toma un poco de agua —dije mientras tomaba la botella de su asiento y se la entregaba.
La aceptó con manos temblorosas.
—Gracias por esta noche. No sé qué habría pasado si no hubieras llegado —añadí suavemente, apoyando mis manos en mi regazo.
—Sé que no estoy en posición de aconsejarte, pero si no pasó nada, no debería hablarse de ello. No deberías mencionárselo a Baxter. No hay necesidad. Si te pregunta si ibas a entregarte a ellos, no digas que sí. No lo saben. Nadie lo sabe. Baxter tampoco