Alfa Ron:
—¿Cómo está? —preguntó Yuvonne, saliendo del coche y pillándome durante una pausa para fumar—. ¿Cuántas veces tengo que decirte que no hagas eso?
Me dio una bofetada en la mano y el cigarrillo cayó al suelo. Rápidamente lo pisó y luego me miró con furia.
—Solo estoy muy ansioso —le respondí.
—Lo entiendo, verla pasar por esta situación, también me rompe el corazón —dijo Yuvonne—. Pero, que consumas esto no arreglara nada—añadió.
Había ido a la parte de atrás a buscar algunas cosas par