—Belén y Elisa lanzará las flores, Gina llevará los anillos —dije y las tres sonrieron con orgullo, ya emocionadas por sus pequeños papeles.
Entonces llegó el momento de salir de la habitación y dirigirnos hacia las grandes puertas que se abrían al salón de ceremonias. El pasillo estaba decorado con cortinas blancas, rosas y luces cálidas que colgaban como estrellas de una pared a la otra.
Incluso el techo estaba cubierto de pequeñas bombillas colgantes. Podía oír la música desde lejos.
Una ve