Los dos estaban en la puerta con sonrisas de orgullo en sus rostros. Simplemente no entendía por qué no podían seguir instrucciones sencillas mías. Literalmente les dije que no me sentía cómoda con que entrevistaran a mis hijas. Pero aquí estaban, demostrando una vez más que no les importaban los deseos de nadie, siempre y cuando quisieran que algo sucediera.
—Mami, ¿quiénes son? —preguntó Belén, señalando a los dos.
Daemon llevaba una chaqueta marrón y pantalones marrones, Elian llevaba una ch