-Ese antídoto no puede caer en las manos de nadie que no seamos nosotros.- le digo mientras lo ayudo a quitarse la ropa. Quiero que nos demos un baño largo y relajante, por lo que activo el agua para que caiga sobre la bañera enorme que hay en nuestro baño.
- Pensé que te había perdido.- susurra y puedo ver el dolor en sus ojos. Sus manos se posan sobre mí estómago.- Pensé que los había perdido.- le doy una sonrisa triste.
- Estamos bien. Estamos aquí contigo.- le doy un beso en la mejilla.-