Cuando abrió la puerta y comenzó a caminar dentro, Chris también entró tomándola por la cintura le dio la vuelta y atacó sus labios con frenesí.
La morena gimió en sorpresa dejándole espacio a la traviesa lengua del felino deslizarse sin pudor por su boca, pero en vez de alejarse de él Tabbitha se aferró a sus fuertes hombros mareada por el éxtasis que sintió entre sus brazos algo que nunca antes había sentido con solo un beso.
¿Estaba en problemas si él le gustaba?
El roce desvergonzado de sus