— La abuela me regaló unos jubetes de felpa— la niña sentada en medio de la sala de estar rebuscó en un bolso algún muñeco rosa mullido— ¿te busta?
Raquel suspiró, deseo realmente poder hacer alguna cosa más que mirar a su hija. Movió ligeramente los dedos de su mano. Agradecía poder seguir avanzando en su recuperación con lentitud. El olor de la comida venía desde algún otro lugar mientras el sonido de la madera al romperse sonaba bajo de casa.
Raquel ansió acercarse a la ventana, mirar si rea