Forest agradeció la montaña de papeles que mi rebelde segundo al mando no se ha encargado en lo más mínimo de alivianar. Pasó por las facturas y solicitudes para bodas de unión, desechó directamente todas las invitaciones para asistir a bodas o reafirmación de compromisos, lo último que él necesitaba era una boda más.
El alfa cerró sus ojos antes de masajear las sienes con disgusto, solo de pensar en Melissa, en lo terca que es y en lo estúpido que podía ser él por quererla incluso en ese momen