— Creo que voy a aceptar la propuesta de Rick — Raquel miró a Melissa mientras esta daba de comer a su hijo un par de galletas — ya sabes para ser su… Su luna.
Melissa sonrió, abrazó a Raquel con genuina felicidad y solo se aportó cuando estuvo completamente satisfecha. La mujer dejó que su hijo se marchara corriendo y Raquel no podía creer que realmente ese niño hubiese nacido par de años atrás, fue difícil, según le contó Melissa, pero parecía tan saludable que era prácticamente increíble.
—