Raquel se sintió nerviosa mientras se encargaba de cuidar de la niña a su lado en el asiento trasero del auto que la llevaría de regreso a la casa de sus padres. Ella no sentía que aquello fuera una buena idea, pero tampoco podía apartarse de Rick, no después de lo que hicieron la noche anterior, no después de lo que él le había prometido.
«Estás enamorada otra vez»
La voz susurrante y picaresca de su loba hizo que la chica sonriera ligeramente a pesar de la angustia que se movía por su cuerpo,