Regresar no fue fácil para Melissa, pero qué más podía hacer, se cuestionó la chica mientras los hombres en la entrada le permitían entrar una vez más a su cárcel. La chica sujetó con fuerza la caja vacía que aún llevaba en el bolsillo de su ropa y sintió el pánico correr por su cuerpo al recordar la respuesta en aquel predictor que había desechado en la basura del baño unos minutos antes de regresar. No podía dejar que nadie sospechara o encontrara dicho objeto.
Al menos eso pensó antes de dar