— No hay nada que puedas hacer ahora mismo para ayudarla — Forest miró a Samuel, su mano derecha y único amigo — esa mujer se metió ella sola en la boca del lobo, y tú deberías estar más al pendiente de lo realmente importante ahora.
¿Qué era lo que importaba?
Forest miró a la chica que caminaba más allá de la casa cojeando, sus manos se hicieron un puño cuando notó no solo el cojear en sus pasos sino también las ligeras manchas en su barbilla. Se alejó de la ventana odiando cada herida que las