Capítulo 28
Pov Amaya

Me despierto lentamente y de nuevo estoy en una sala de hospital.

Miro a mi alrededor y allí, en una silla muy incómoda, está Cailín.

Recuerdo lo último que pasó y mi mirada van hacia las vendas que tengo en mis muñecas.

Quería que todo acabara, que el dolor acabara. No pensé en las personas a mi alrededor ni en aquellas que me importaban.

Cierro los ojos y suspiro de decepción hacia mí misma.

—¡Amaya, gracias a la Diosa despertaste!

Cailín me abraza fuerte y yo se lo regreso.
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