Pov Amaya
Me acuesto dándole la espalda al hombre que acaba de follarme por la fuerza. Esta vez no lloro.
Solo cierro los ojos esperando a que el sueño me lleve. Siento como se acuesta a mi lado y gracias a Dios que decide no volverme a tocar.
Después de un rato caigo rendida al sueño.
De pronto, me despierto sintiendo un tirón de mi cabello, tan fuerte, que grito del miedo mientras soy arrojada al otro lado de la habitación.
Choco contra el armario, dejando escapar un quejido de dolor y co