Capítulo 36: En la cama del Alfa.
Korina miró fijamente a Malcon, sus ojos dorados reflejando la luz de la chimenea. Había un fuego en su mirada que no podía ignorar.
—No hay engaño aquí —afirmó esa hembra—. Estoy dispuesta a arriesgarlo todo. Lo he perdido todo, y no puedo quedarme de brazos cruzados mientras Zefor se mete con otra hembra, tiene otros cachorros, y mi hijo… Es lanzado a la basura.
Malcon sintió la sinceridad en su voz. Había algo en su determinación que lo conmovía. Se acercó un poco más, sintiendo la tensi