Adalet, anonadada por lo que acababa de presenciar, frunció el ceño.
La rabia la invadió al ver cómo sus hijos se encariñaban con un macho al que ella pensaba matar.
Caminó a varios metros detrás del Alfa Zefor, seguida del Beta Woren, sintiendo el peso de su propia impotencia.
—No me sigas —dijo Luna Adalet, sin mirar atrás—. No es como si fuera a escapar. Sé que algo así sería imposible.
El Beta Woren sonrió, disfrutando de la provocación.
—Es bueno que lo sepas y que no me des problema