Capítulo 126: El obsequio del Alfa.
En la manada de Garra Dorada. La oficina del Rey Alfa permanecía en silencio, uno que fue interrumpido por los pasos sobre el piso de madera pulida. La luz de la mañana se colaba por los ventanales, apenas lo suficiente para iluminar la habitación.
Afuera, el mundo despertaba con el murmullo del viento entre las hojas aún empapadas por la tormenta de la noche anterior.
Adalet observaba en silencio, con las manos cruzadas sobre su abdomen, los dedos apretados por la tensión. Su mirada se cla