Capítulo 105: Que mi Alfa me marque.
Esa mano masculina tomando su muslo con firmeza, ese hombre lobo en una rodilla sobre el suelo en medio de sus piernas, su mirada intensa en dirección a su rostro… Él tenía una expresión seria, más sus ojos dorados y penetrantes, mostraban un brillo de deleite, como si ella fuera lo más precioso que hubiese admirado en su vida.
Adalet tragó saliva con inquietud. Sus manos hechas puños a sus costados, la hembra que yacía complemente desnuda, se encontraba sentada en ese sofá largo. Se sentía