«Algo anda mal. Muy mal…», habló Zefor con su lobo, Zik.
«Si quieres mi opinión. Sabemos la razón… Esa de cuando un heredero al don va perdiendo su poder divino… El nacimiento de uno de rango más puro.», las palabras de su lobo fueron directas.
¡Alfa Zefor, palideció!
De inmediato, de un salto, bajó de las graderías y comenzó a caminar a la salida.
—Beta, ven conmigo.
—¡Sí, mi Alfa! —lo siguió Woren, confundido.
…………….
✧✧✧ Minutos más tarde. Esa misma noche en el cementerio d