Evelyn
No sé cuántos días han pasado.
La celda se ha convertido en mi única realidad. Solo el frío suelo, la humedad en las paredes y el dolor punzante en cada una de mis heridas me recuerdan que sigo aquí.
Ya no tengo hambre. O más bien, la tengo, pero se ha vuelto un murmullo lejano, una sensación que dejó de importar cuando mi cuerpo se acostumbró a la ausencia de comida. Lo único que realmente permanece es el cansancio.
Y la desesperanza.
Leonard no viene.
Cada vez que mi mente intenta aferr