Leonard
Estoy atrapado.
La oscuridad me rodea como una bestia hambrienta, apretando mis pulmones, enredándose en mi piel como cadenas invisibles. No sé dónde estoy. No sé qué es real.
Puedo oír susurros.
Mi propio lobo gruñe dentro de mí, pero su voz es débil comparada con el rugido del vacío que intenta consumirlo todo.
No sé cuánto tiempo llevo así. No sé si estoy despierto o atrapado en una pesadilla.
Y entonces…
—¡Leonard! —La voz de una mujer corta la negrura como un rayo.
Me quedo inmóvil.