Evelyn
Cuando entro a la habitación, Clara está sentada en la cama con los brazos cruzados y una expresión tensa. Sus ojos se clavan en mí en cuanto cierro la puerta.
—Otra vez estabas con él, ¿verdad?— suelta sin preámbulos, con la voz cargada de reproche.
Suelto un suspiro y niego con la cabeza.
—No es lo que piensas, Clara.
—Entonces dime, ¿qué es lo que pienso? —pregunta con ironía. —Porque desde donde estoy, parece que cada vez te alejas más de la idea de irnos.
Aprieto los labios. No quier