Evelyn
Mis manos tiemblan.
El calor de la descarga aún está en mi piel. Es un fuego extraño, un hormigueo que no se apaga , un latido inusual recorriéndome las venas. Esto nunca antes había pasado, jamás. Ni siquiera cuándo mi padre seguía conmigo.
Así que ¿Qué demonios fue eso?
Levanto la mirada y me encuentro con los ojos plata fría de Leonard.
Él también lo sintió.
Lo veo en la rigidez de sus hombros, en la forma en que su mandíbula se aprieta como si intentara encontrar una explicación racio