Freya
La copa está lista y no hay margen de error.
Las gotas de veneno se han mezclado a la perfección con el hidromiel, disolviéndose sin dejar el más mínimo rastro. No tiene sabor, ni color y mucho menos olor, por lo que nadie, ni siquiera un lobo, con sus agudos sentidos, podría detectarlo.
¡Es más que suficiente!
Un par de sorbos y Lyra Darkmist dejará de ser un problema.
Orion se encuentra sentado al otro lado de la mesa, girando un anillo de plata entre los dedos, con apariencia de esta