Freya
El humo del incienso flota en el ambiente, envolviendo la estancia con su amarga fragancia. Orion se mantiene de pie frente a la chimenea, con los brazos cruzados y el ceño tan fruncido que casi puedo ver cómo se forma una V en su entrecejo.
Yo, sentada en el sillón de cuero negro, tamborileo mis dedos sobre el apoyabrazos, sintiendo cómo la impaciencia me devora, con cada segundo que pasa.
Lyra está de regreso, y eso cambia totalmente el panorama.
Desde el momento en el que puso nuevamen