Capítulo 93: El eslabón más debil.
El sonido de las copas chocando, y la música tenue en el fondo, se mezclaba con las grotescas risotadas y las charlas altas que hablaban sobre victoria. Sobre la enorme mesa de los Salvatore en el salón principal de la mansión, se había servido un gran banquete para celebrar “El primer triunfo” que la legión de ángeles había logrado.
—Lo hicimos, mi queridos aliados y abanderados. Extinguimos la vida de hasta el último hombre, mujer, y niño lobo, que había entrado en nuestro territorio violando