Capítulo 60: Exigencias.
El tiempo, sin lugar a dudas, seguía su curso sin importas quién eres o a donde te diriges. Los días, lentamente, o a veces, con una rapidez insoportable, se transformaban en semanas que a su vez se convertían en meses y luego en años. El tiempo era impiadoso, y no se detenía a esperar a nadie…eso Génesis lo sabía muy bien.
Mirando a las lobas de la manada London ir al rio a lavar ropa como se hacía antaño, y a los hombres ir y venir entre una cacería y otra, se sentía atrapada; como si estuvie