Capítulo 54: Humillación.
—¿Me puedes explicar que es lo que ha ocurrido? ¿Por qué abandonaste la mansión Kingsley? Recibí esto esta mañana en mi hotel. — Ayla entraba en una vieja finca propiedad de su padre, quien la miró con seriedad mientras le hacía aquel reproche.
La loba de piel morena, sin embargo, se quedó en silencio al notar a los ancianos del consejo, que sirvieron al Alfa Maserati. Se le había enviado un aviso advirtiéndole de no acercarse a la mansión Kingsley y con la nueva dirección en donde se encontrab