Capítulo 18: Dolor de amor.
—Te he sometido, Génesis, y mientras yo lo decida así, tu, me perteneces…tus ojos me dicen que me odias, pero también me ven con adoración. Si no deseas sufrir este tormento, toma la daga de tu humano y entiérrala en mi pecho. Solo así, podrás liberarte de mí. — incitaba Artem sin dejar de mirar a Génesis directamente a los ojos.
Aquella loba albina, sostenía aquella daga consagrada en sus manos. Un golpe certero en el corazón, y todo habría terminado.
Empujando a Artem lejos de ella, Génesis g